El COLUMPIO

– ¡Qué fantástico el día de ayer! Fue todo maravilloso. En el trabajo todo me salió a pedir de boca. En casa me dio tiempo a hacer todo lo que necesitaba, incluso un poquito más. Después mi pareja compró las cosas que nos faltó por comprar el otro día. Y ya, para más inri, tuve la suerte de poder sacar a mi perra con unos amigos. Hasta se vinieron a casa a tomar unas cervezas. ¡Qué maravilloso fue el día! Esta tarde, cuando salga del trabajo, lo voy a celebrar. – Dijo exultante. Le brillaban los ojos de lo feliz que estaba.

– ¿Estás seguro de que quieres celebrarlo? – Le pregunté suspicazmente.

– ¡Claro! ¿Cómo no voy a celebrarlo? – Me preguntó con asombro. – Fue un día maravilloso.

– ¿Sabes lo que es un columpio? Ese aparato que hay en los parques donde juegan los niños.

– ¡Sí! Por su puesto.

– ¿Te has fijado alguna vez cómo funciona? Va oscilando de adelante a atrás infinitamente. Eso sí, la oscilación es la misma. Si el balanceo hacia delante es de 30º, hacia atrás también será de 30º. Si es 50º, pues 50º para los dos. ¿Verdad?

– ¿Y qué narices tiene que ver eso con el que yo celebre todo lo que fue el día de ayer? – Preguntó inquisitivamente.

– Muy sencillo. Los grados entre dos cosas opuestas son los mismos. ¿Qué te vas 70º a la alegría? 70º te irás en otro momento a la desilusión. ¿Qué tu regocijo es de 20º? Tu fastidio será de 20º.

– ¡Eso es absurdo! – Refunfuñó.

– Es el principio de polaridad. “Los polos opuestos se atraen”. Y el nivel de ambos es el mismo. Como lo que te decía del columpio. La polaridad es pendular. Cuanto más vas a un polo, más vas a su opuesto. ¿Divertido 20º? Aburrimiento 20º. 80º en un lado, 80º en el otro.

– Pero es que cuando estás contento, estás contento. No puedes hacer nada. Yo no quiero ir al lado contrario, pero, según lo que tú dices, iré al lado opuesto sí o sí. – Dijo enfadado.

– Así es, siempre vamos oscilando de un lado a otro a nivel emocional. En el lado que disfrutamos a tope todo genial. Pero en el que no nos gusta ya no es tan genial.

– ¿Entonces? ¿Qué haces? No puedes hacer nada.

– Sí, sí que puedes. Cuanto más vas a un lado vas al otro. Con lo que si vas poco al positivo, irás poco al negativo. Pero lo que sí puedes hacer es controlar es el nivel de “celebración” de ese estado de felicidad. Así, cuando vayas al lado contrario, el nivel de desilusión será menor.

– Es decir, me estás diciendo que no debería celebrar todo lo que fue el día de ayer.

– ¡Justo! Has dado en la diana. Celebrarlo sería irte a un alto grado de felicidad. Y eso significa que en otro momento te irás a un alto grado de desilusión.

– Gracias por la información. ¿Entonces qué hago?

– Estar contento y ya está. Nada más.

 

-Sara Estébanez-

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