Siempre, cuando hemos hablado del Principio de Vibración hemos dicho lo mismo todo tiene su propia vibración, inclusive las palabras. ¿Lo recuerdas?

Por eso hoy te invito a hacer una reflexión sobre las palabras CULPA y RESPONSABILIDAD y la diferencia entre ellas.

Normalmente, cuando no logramos algo que nos hemos propuesto, lo primero que hacemos es culpar al exterior. Ya sea a las circunstancias o a cualquier persona de nuestro alrededor. Luego, si somos ya más osados, nos responsabilizamos a nosotros mismos. Pero por lo general estamos habituados a echar las culpas fuera. Y ahí radica nuestro error. El problema está en la palabra “culpa”. Como consideramos este término como algo negativo, lo tratamos de poner fuera de nosotros.

Pero, en realidad no es así. Veamos por qué.

 

Uno piensa y actúa en función de sus creencias. Como decíamos antes, si creemos que aquello que nos hemos planteado lograr puede hacer daño a alguien, que no es bueno para mí, que es inalcanzable, etc., etc., etc., ¿cómo voy a materializarlo en mi vida? Es meramente imposible.

Es decir, la “culpa” estaría en nuestras creencias. Es más, yo no usaría el término “culpa”. ¿Por qué? Porque como te comentaba al principio de este artículo, todo tiene su propia vibración, inclusive las palabras. Y “culpa” tiene una connotación negativa. Su vibración es muy baja. Y sólo con pensar en ella nuestra propia vibración se debilita enormemente.

Sin embargo, si usásemos el término RESPONSABILIDAD la cosa cambiaría.

Compruébalo tú mismo. Siéntate tranquilamente y ponte a pensar en la palabra “culpa”. Nota su vibración en todo tu cuerpo. Percibe todo lo que siente en el pecho, el estómago, las manos, las piernas… ¿Cómo te sientes? ¿Qué percibes en cada de tus poros?

Transcurridos unos segundos cambia de término. Piensa ahora en la palabra “responsabilidad”. Siéntela. Percibe cómo vibra en todo tu ser. ¿Has experimentado lo mismo con una palabra que con otra? Estoy segura de que tu respuesta es “NO”.

¿Por qué sucede esto? Por lo que te comentaba antes, cada palabra tiene su propia vibración. Para nosotros “culpa” tiene una connotación muy negativa mientras que “responsabilidad” no. Cuando hablamos de “responsabilidad” tenemos una sensación de grandeza, nuestro tronco se endereza, nos estiramos. Si no, no tenemos que irnos muy lejos. ¿Qué les decimos a los niños cuando van creciendo y les hacemos ver que son más mayores? Les damos “responsabilidades”.

Por eso, la próxima vez que te encuentres en una situación que no es la planeada, te invito a que analices qué es lo que hay en ti que lo ha generado. Míralo desde cada principio. Aquí te dejo unas preguntas para que te sea más sencillo:

  • ¿Qué pensamientos tenías al respecto antes de que se diese dicha situación?
  • ¿Qué creencias están vinculadas con todo ello?
  • ¿Qué hay dentro de ti que ha generado que tu realidad sea esa y no otra?
  • ¿Cuál era tu vibración con respecto a la nueva experiencia que ibas a tener?
  • ¿En qué lado del péndulo te encontrabas antes de que se diese dicha situación?
  • ¿Cuál era tu ritmo? ¿Era acorde a la situación que se te ha presentado?
  • ¿Qué has pensado, dicho y/o hecho que puede ser la causa de que lo experimentado haya sido eso y no otra cosa?
  • Y por último, como conclusión y unión de todo. ¿Qué pensamientos, qué creencias, qué hechos, que actuaciones son los que han generado que tu realidad haya sido esa y no otra?

Ahí está la clave de todo si realmente quieres responsabilizarte de tu realidad y tomar la batuta. O, por el contrario, dar el poder de tus experiencias de vida y, en definitiva, de tu vida al completo a los demás.

¿Qué eliges?

Aquí te dejo un artículo relacionado con lo que hemos estado hablando.

PRINCIPIO DE VIBRACIÓN: Nada reposa; todo se mueve; todo vibra.

 

-Sara Estébanez-