EL ARMARIO INTERIOR

Es probable que el título del artículo de hoy te pueda llamar la atención. ¿Qué será eso de “armario interior”?

Imagina por un momento cómo está el armario de tu habitación. Ese donde guardas la ropa. ¿Está colocado, descolocado, demasiado colocado? Reflexiona por unos instantes cómo te sientes ahora que eres un poco más consciente de ello.

Aunque te pueda parecer raro, el armario de tu habitación es reflejo de cómo estas a nivel interno. El cuerpo por dentro se asemeja a un armario: cómo estás los pensamientos, las creencias, cómo manejamos las emociones, cómo afrontamos las circunstancias de la vida. Todo eso que parece que vemos reflejado en el exterior es fruto de cómo estemos a nivel interno.

El Principio de Correspondencia se basa en que “Como es adentro, es afuera”.

Por lo que si no te gusta lo que estás viendo en tu exterior, habrás de analizar qué es lo que hay en tu interior que está generando aquello que te disgusta. Si repites tus patrones, si siempre parece que te pasa lo mismo, revisa qué hay dentro de ti que lo está proyectando fuera.

Recolocar nuestro armario interior nos ayuda a que vayamos reflejando fuera cosas distintas. También nos sirve para estar más tranquilos, para eliminar aquello que no deseamos tener ya.

De la misma manera que cuando hay cambio de temporada procuras deshacerte de lo que ya no usas, con las emociones, pensamientos y sensaciones estaría bien que hicieses lo mismo.

Sí, ya sé que muchas veces lo que hacemos es acumular ropa, zapatos, complementos con la excusa del “por si acaso”. Es la misma excusa que usamos para guardar recuerdos innecesarios, pensamientos que ya no nos sirven…

Puedes ir a la par, coloca tus armarios interno y externo a la vez. Al mismo tiempo que vas tirando ropa que no usas o no te sirve, haz igual con ideas/creencias antiguas que en este momento presente ya no te sirven. Déjalas ir. Ya no tienen su lugar en tu vida.

Irás notando paso a paso la mejoría, la tranquilidad, cómo empieza a aparecer espacio para lo nuevo. Pruébalo. Experiméntalo.

Si no vacías, no podrá entrar nada nuevo.

-Ruth Fernández-

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