MI PERRA

No entiendo nada. Te cuento.

El otro día, mi perra estaba más que nerviosa. Los petardos y los fuegos artificiales de la fiesta de año nuevo la volvieron loca. Estuvo unos días en casa como loca. Como con ataques de pánico. Se escondía. No quería salir de casa. No paraba de beber. Los estruendos de los petardos a algunos perros les alteran mucho. Ese es el caso de mi perra.

¿Qué hice entonces?

Como bebía mucho agua, y yo soy terapeuta floral, aproveché a echarle flores de Bach en el agua. Y fue impresionante. Nada más echarle las gotas de las flores, se puso a beber. Y según iba bebiendo, se iba calmando más y más. Cuando acabó su cacharro de agua me levanté y me dispuse a volver a llenarlo y echarle las flores. Pero cuál fue mi sorpresa cuando cogí el bote de flores de Bach al ver qué gotas le había echado. ¡Me había confundido! No le había puesto las flores del pánico. ¡Le puse otras que no tienen nada que ver con el miedo!

Y ahí se me generaron mil dudas.

¿Cómo podía ser que nada más empezar a tomarlas se empezase a tranquilizar si no estaba tomando las flores adecuadas para ello?

¿Sería yo con mis pensamientos? Estaba pensando que el agua la tranquilizaría y así fue.

¿O era yo que al estar más tranquila, al pensar que el agua le ayudaría a calmarse, ella se tranquilizó?

¿O fui yo que transmití esa vibración de tranquilidad al agua? Sin las flores de Bach, sólo con mis pensamientos y mi sentir. Yo ya estaba más serena, sin tanto agobio.

No sé. ¿Fueron mis pensamientos? ¿Mi vibración? ¿Mi sentir? ¿Qué fue lo que le llevó a mi perra a estar sosegada?

¿Alguien me lo puede explicar?

-Sara Estébanez-

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